Una de las tesis más repetidas durante la campaña de las elecciones
en Andalucía era que en esta comunidad se iba a comenzar a dibujar el
nuevo mapa político de España. Y parece ser que sí. Principalmente por
la irrupción de Podemos y Ciudadanos, que en el caso de Podemos, entra
por primera vez en las instituciones españolas. También porque el
espectro político español es ahora más pluralista que hace una semana y
porque la tesis de votar al PP o al PSOE porque son el voto útil toca su
fin.
A pesar de los buenos resultados cosechados por
las formaciones lideradas por
Pablo Iglesias y Albert Rivera, no se puede hablar aún de una ruptura
total y definitiva del bipartidismo. Si en las elecciones del 2012 los
dos partidos mayoritarios sumaron 3.098.756 votos, es decir, que
de cada 10 papeletas 8 fueron para los dos partidos mayoritarios,
en las de este domingo, los 2.473.210 de sufragios fueron a parar tanto
al PP como al PSOE, que se traduce en un 62,19 % del total de los votos
y 17 escaños menos que en las elecciones que ganó el hoy imputado José
Antonio Griñán por el caso de los ERES.
Los victoriosos
Podemos.
“La política ya no es monopolio de dos partidos. Las caídas de PP y
PSOE así lo demuestran. El cambio no es solo cuantitativo, también
cualitativo”, decía la candidata de Podemos a la Junta de Andalucía,
Teresa Rodríguez. En total, 15 escaños que fueron posibles por los
53.167 votos, un 12,85 % del total. Un resultado que sin duda mejora su
último paso por las urnas del año pasado en las elecciones al Parlamento
Europeo cuando consiguieron el 7,97 % de los votos (1.245.948). No
obstante, el tercer mejor resultado no permite llevar a cabo el programa
electoral de la formación.
Si el resultado de Podemos es bueno, mejor es el de
Ciudadanos:
9 escaños, 368.988 votos y el 9.28 % del total del sufragio. La
formación ha tenido muy poco tiempo para preparar la campaña. Además, la
implantación de este partido en Andalucía es mucho menor que en
cualquier otro comunidad y que cualquier otro partido, tal y como
señalaba Ignacio Escolar en Al Rojo Vivo el domingo. Anunciaba un éxito
para la formación en otras comunidades donde está más implantada, como
Cataluña, Madrid, Valencia…
Para Rivera, antiguo
militante el PP, los datos suponen el fin del bipartidismo. También ha
dejado claro que no va a estar en el Parlamento y ni mucho menos va a
negociar con el PSOE y Susana Díaz si Manuel Chaves y Antonio Griñán
siguen conservando su escaño.
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Albert Rivera acto campaña 2010 |
Si se hunde el bipartidismo como sostiene Rivera, lo
hace por la
derecha. Al menos, en Andalucía. Porque por la izquierda, el PSOE logra
mantener los 47 escaños conseguidos en los comicios electorales de 2012,
a pesar de perder 118.881 votos y los escándalos de corrupción. Susana
Díaz, la última de todos los
candidatos en aparecer públicamente, se mostraba exultante por la
víctoria, que viene a confirmar una vez más el arraigo y la fuerza
del PSOE en la región, que no ha conocido más que la izquierda en la
Junta desde en todos estos años de democracia. Otro dato positivo para
PSOE es que
Díaz se convierte en la primera mujer que gobierna en aquella región.
Algunos
analistas políticos han especulado que la razón del adelanto de las
elecciones por parte de Susana Díaz era batirse en unas primarias con
Pedro Sánchez por la secretaria General del partido. En caso de que esa
tesis se confirmara, la andaluza se presentaría con el aval nada y más y
nada menos que su comunidad autónoma. Más poder y mejor posicionada
frente a Pedro Sánchez, que no termina de convencer en su propio
partido.
Los perdedores
El
Partido Popular es el gran perdedor de esta noche electoral, la primera
de las cinco del este año, en la que los conservadores son los que más
se juegan. Y tal y como han empezado, no pinta bien. Los resultados
demuestran que sólo en Andalucía el PP se deja más de 506.000 votos.
Ha pasado de obtener el 40,67 % de los votos -50 escaños- en el 2012 a conseguir el 26,76 % con 33 escaños.
La gestión de Mariano Rajoy al frente del Gobierno ha pasado factura.
La herencia del PP. Pero también ha pesado la fuga de votos hacia
Ciudadanos, diana de los dardos envenenados de los dirigentes del
Partido Popular de Andalucía: "No quiero que mande un político que se
llama Albert".
A pesar del evidente varapalo del PP en
Andalucía, donde sólo consiguieron ganar en la provincia de Almería,
Rajoy no ha hecho autocrítica y de puertas para fuera asumieron los
resultados con optimismo.
En lugar de destacar que habían perdido
medio millón de votos, el PP recalcó que había conseguido medio millón
de voto en las elecciones europeas. No obstante, cuentan los periodistas que dentro de la dirección del PP hay nerviosismo ante el tsunami que se avecina.
Otro de los grandes perdedores fue
UPyD.
Pasó de casi 130.000 votos en 2012 a 76.000 este domingo, que deja otra
vez a la formación magenta sin representación en el parlamento andaluz.
Los resultados han abierto una crisis interna que ya se ha cobrado sus
primeras cabezas ante la falta de autocrítica de Rosa Díaz.
Es
el caso de Irene Lozano. La periodista, en boca de todos hace unas
semanas por llevar el caso de la capitán Zaida Cantero a los medios y al
Congreso, ha dimitido de la dirección del partido. En unas
declaraciones a la Cadena Ser sentenciaba que Rosa Díaz
debía dimitir por los malos resultados conseguidos.
Además, explicaba que no conjugaba con las actitudes de la vieja
política, en alusión a la actitud de Díez, que no dimite ni asume
responsabilidades y que incluso dejó entrever que repetiría para las
elecciones generales. No obstante, la escritora y periodista ha aclarado
que no se va del partido.
Similar decisión la que
tomó Álvaro Anchuelo. Ayer aclaraba vía Twitter que no dejaba el
partido. Junto con Tony Cantó, los tres políticos lideran una oposición
interna a Rosa Diaz, incuestionable dentro del partido. Hasta hoy.
“Decepcionante
rueda de prensa de @rosadiezupyd La dirección del partido debe
responsabilizarse de las decisiones que nos han traído aquí”, dijo Tony
Cantó ayer en su cuenta de Twitter.
El valenciano es uno de los que apela a confluencia entre UPyD y Ciudadanos a la que Albert Rivera llamó
en varias ocasiones. En definitiva:
el que fuera el primer partido con vocación de acabar con el bipartidismo parece hundirse. Y no por culpa del bipartidismo.
Otro perdedor de la noche electoral fue
Izquierda Unida.
Respecto a 2012, la formación ha pedido 165.000 votos, por lo que ha
pasado de tener 12 escaños a 5. Tanto Antonio Maíllo como Alberto Garzón
reconocieron su descontento ante los malos resultados. Extrapolando la
tesis antes expuesta de Ignacio Escolar sobre Ciudadanos, su futuro está
en el aire. Izquierda Unida en Andalucía ha tenido siempre presencia.
Tras las elecciones de 2012, formó gobierno con el PSOE, que rompería
antes de que acabara la legislatura. Una presencia que es menor en otras
comunidades autónomas por lo que el resultado sería aún más desolador.
No obstante, salva la participación parlamentaria en la Junta.
Los
dirigentes explican el daño causado por el pacto con el PSOE para
gobernar en Andalucía. La segunda causa tiene que ver con la irrupción
de Podemos, que parece ser, según los resultados, la verdadera
alternativa a la izquierda del Partido Socialista.